martes, 10 de noviembre de 2015

Querido Dios

Querido Dios,

Tanto tiempo sin escribirte, que pena.. sea de esta forma, por estar muy triste, no logró comprender lo que se considera buenos modales, en algún punto de mi vida yo renuncie a las falsedades, a las formas y tanto que se dice sin decir.  Alguna vez cultive - hasta sin saberlo - esa cualidad, pero un día la vida de golpe y sin pudor me puso entre la espada y la pared, todo cambio.

He perdido la capacidad de ser tolerante, nunca he logrado ser menos intensa y rebelde a las estupideces humanas y banales, supongo esto me convierte en alguien petulante, finalmente quien puede indicar lo que es fútil o banal? de ser comprensiva con el universo, me volví arisca con el mundo, ya no creo en - por momentos - en las personas y sus intenciones, era tan necesario recibir muchas muestras de deslealtad? era tan necesario ser objeto de juicios de valor por personas que no se han tomado tiempo de conocerme? es que ya no tengo la misma paciencia que antes, sabes?

No he logrado suprimir ni la pasión ni la intensidad de mis reacciones, me siguen doliendo las actitudes de las personas, doliendo las desigualdades y lacerando mi corazón la indiferencia, el juicio de valor tan alegremente expuesto, aún no entiendo a las personas que hacen la señal de la cruz y critican a otras personas, sigo sin comprender como se pueden forjar relaciones con personas sin tener como base la autenticidad, la franqueza y la frontalidad, es que no estamos ya suficientemente contaminados de tanta hipocresía en esta vida, para continuar ese camino de supuesta diplomacia?

Es que aún me sorprendo cuando la gente prejuzga por apariencias, la irreverencia no ha abandonado mi espíritu, me grita rebelde que me queje, pero mi alma ya no quiere guerras, luchas ni posiciones rígidas.. me he cansado de intentar comprender al otro, ahora busco quien me comprenda a mi, ahora soy el otro.

Los golpes de la vida han tenido un efecto contrario, no me han vuelto impermeable, me han hecho mucho más vulnerable, y no... no logro recuperar mi otro yo, el de antes a tu sabes que, detesto la escusas tales como resilencia, pruebas de caracter o temperamento, detesto las pruebas y acertijos... detesto un mundo donde necesitamos probar nuestra valía, siendo que solo por ser - seres humanos - debiéramos ser de valor, sin importar raza, credo, religión o posición económica.

Supongo que me he cruzado con personas que han sufrido mucho más que yo, solo así la dureza y la frialdad pueden ser compresibles, las personas toman tanto tiempo para sincerarse, quitarse sus mascaras, que he tomado las mias de vuelta...  perdóname por eso.-

Perdoname por tantos escritos, diciendo [ cree vos en mi! , como seguir pidiéndotelo, si yo ya no creo...  te falle mi Dios del cielo, no estoy preparada en absoluto para vivir en el mundo real.  No me gusta como se tratan las personas.

te falle.



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